Hay momentos en que el antojo de parrilla no se negocia. No es un capricho, es una necesidad fisiológica. Y cuando llega, la única respuesta posible es prender el fuego y empezar a cocinar. Esta vez me tomé el asado con calma, con variedad, con pan hecho en casa y con berenjenas al escabeche que tenía guardadas.



El menú: bife, pollo y costillas de cerdo
Arranqué con tres proteínas. Primero, un bife angosto que acá en Italia se consigue como sotofileto.
Segundo, unos muslos de pollo marinados. La marinada fue a ojo, como siempre: pimentón ahumado, orégano, miel, pimienta negra, aceite de oliva, un poco de ajo. Los dejé marinando unas horas y el resultado habla por sí solo. Y tercero, costillas de cerdo, que tienen su propio protocolo: horno primero, parrilla después.

Las costillas de cerdo también van marinadas. En este caso con sus especias — el detalle completo lo cuento en un post futuro — y después van al horno envueltas en aluminio unas horas antes de siquiera acercarse a la parrilla. El trabajo pesado lo hace el horno; la parrilla después solo las termina y les da el ahumado.




La idea del día: panes de pizza para hacer sanguches
Estoy a full con las pizzas últimamente — ya lo conté acá — y se me ocurrió que podía usar masa de pizza para hacer bollitos que se inflan en el horno y después se usan como pan de sanguche. Spoiler: fue de las mejores decisiones del día.
Son súper simples. Hacés bollitos con la masa de pizza, los horneás a temperatura alta y se inflan solos formando una cámara de aire adentro. Los cortás al medio y tenés un pan suave, con sabor a pizza, perfecto para rellenar con lo que salga de la parrilla.



La parrilla en acción
Las costillas de cerdo van primero porque necesitan tiempo. Las cocino unas horas en el horno previamente — marinadas, envueltas en papel aluminio — para que la carne quede tierna antes de siquiera acercarse a la parrilla. En la parrilla solo van a tomar color y ahumado. El secreto de las costillas que se caen del hueso está en el horno, no en la parrilla.




Mientras la parrilla hace lo suyo, el horno también. Los bollitos de pizza entran a 250°C y en diez minutos ya están inflados y listos.






La carne, en su punto
El bife angosto tardó menos de lo esperado. Hay que estar atento. Lo saqué en su punto justo: costra bien formada afuera, rosado adentro. Lo dejé descansar cinco minutos sobre la tabla antes de cortar — ese paso no es opcional.








Las costillas salen del aluminio
Cuando las costillas llevan suficiente tiempo en el papel, les saco el aluminio para que empiecen a tomar color y ahumado directo. Acá es donde la parrilla hace su magia: esa capa caramelizada por fuera que contrasta con la carne tierna adentro.




El pollo: la sorpresa del día
El pollo marinado fue, honestamente, lo que más me sorprendió. Los muslos son un corte que perdona bastante — tienen suficiente grasa como para no secarse — pero la marinada con miel los llevó a otro nivel. La miel carameliza en el calor y forma una costra oscura, casi lacada, que por fuera parece quemada y por adentro está perfecta. Quedaron increíblemente jugosos.



El sanguche: el gran final
Con el pollo listo, las berenjenas al escabeche caseras que tenía guardadas, y los panes recién horneados, el sanguche se armó solo. Un poco de ensalada para el toque verde, las berenjenas que le dan acidez y profundidad, el pollo jugoso encima. Sencillo y brutal al mismo tiempo.



Las costillas: honestidad ante todo
Las costillas de cerdo cerraron el asado. Quedaron bien — sabrosas, con buen color, con ese sabor ahumado que buscás. Pero voy a ser honesta: les faltó tiempo en el horno. Tendría que haberlas dejado una hora más antes de pasar a la parrilla. La carne estaba cocinada, sí, pero no llegó a ese punto en que se separa sola del hueso. Objetivo para la próxima.
Igual se comieron. Igual no quedó nada. Que es, al final, el único indicador que importa.





Un asado tranquilo, con variedad y con aprendizajes. El pan de pizza para sanguches se queda en el repertorio permanente. El pollo marinado con miel también. Y las costillas van a esperar en el horno una hora más la próxima vez.
Ver opiniones
There are no reviews yet. Be the first one to write one.
¿Lo probaste? Dejá tu opinión

Deja un comentario