Che, ¿sabías que con el coliflor podés hacer de todo? En serio, es uno de esos vegetales que la gente subestima y termina comiéndolo solo hervido y sin gracia. Hoy te traigo cinco recetas distintas — desde una pizzaiola hasta un gratinado — para que le des otra oportunidad a este ingrediente que, bien preparado, es una joya.

Lo copado del coliflor es que absorbe sabores bárbaro, aguanta el horno, la sartén y el agua sin problema, y en cada receta sale completamente distinto. Así que agarrá un coliflor y arrancamos.
Coliflor a la Pizzaiola
- 1 coliflor
- 280 g de salsa de tomate
- 2 alcaparras
- 200 g de mozzarella
- 200 g de pecorino Romano
Cortás el coliflor en fetas y las cocinás en una sartén con un chorrito de aceite. Cuando agarran un poco de color, agregás la salsa de tomate, las alcaparras, la mozzarella y el pecorino. Tapás y dejás cocinar unos 10 minutos, después destapás 5 minutos más para que se reduzca y se gratine un poco. Queda con un sabor potente, bien italiano, y se hace en un toque.

Bocaditos de Coliflor
- 1 coliflor
- 2 huevos
- 1 cucharadita de curry
- Harina
Cocinás el coliflor en agua caliente unos 15 minutos, lo colás y lo pisás con un tenedor o cuchara hasta hacer un puré. Le agregás los huevos, el curry y harina hasta que se arme una masa que se pueda manipular. Formás bolitas o tortitas y las freís en aceite caliente, sin amontonar la sartén. Las dejás dorar de los dos lados y las escurrís en papel de cocina. Son perfectas para picar, para los chicos, o para llevar a cualquier lado.

Crema de Coliflor
- 1 coliflor
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de orégano
- Agua
Cortás el coliflor en trozos y lo rehogás en una cacerola con aceite. Agregás el ajo y el orégano, cubrís con agua y dejás cocinar unos 20 minutos hasta que esté bien tierno. Después pasás todo por la minipimer hasta que quede una crema lisa. Si te queda muy espesa, le tirás un chorrito más de agua. Podés servirla con crutones arriba, un hilo de aceite de oliva, o como acompañamiento de cualquier plato.

Pasta con Coliflor
- 300 g de conchiglie
- 1 coliflor
- 2 dientes de ajo
- Agua de cocción
Cocinás la pasta en agua con sal. Mientras tanto, en una sartén con aceite, rehogás el ajo y después agregás el coliflor cortado en ramitos chicos. Lo dejás cocinar unos 10 minutos, retirás el ajo y sumás la pasta escurrida con un cucharón del agua de cocción. Revolvés bien y cocinás 3 minutos más. El agua de cocción con almidón es el secreto para que quede cremoso sin agregar nada más.

Coliflor Gratinado
- 1 coliflor
- 125 ml de leche
- 2 huevos
- 100 g de emmentaler
Cocinás el coliflor en ramitos en agua caliente unos 10 minutos, lo escurrís y lo ponés en una fuente para horno. Aparte, batís los huevos con la leche y el emmentaler rallado, y volcás esa mezcla encima del coliflor. Lo llevás al horno a 180° unos 20 minutos, hasta que la superficie quede bien doradita y burbujeante. Es reconfortante, rico, y sirve de plato principal o de guarnición.

Tips generales para cocinar coliflor
Cortalo siempre en trozos parejos para que se cocine de forma uniforme. Sal y pimienta son básicos, pero el ajo, el orégano y el curry son los condimentos que más le van. No lo sobrecocinés — cuando se pasa queda blando y sin textura, que es justamente lo que queremos evitar. Un hilo de aceite de oliva al final, en cualquiera de estas preparaciones, le da un toque extra que vale mucho.
Y una cosa más: el agua donde cocinás el coliflor no la tires. Tiene sabor y sirve como base para una sopa o para darle cuerpo a la pasta, como viste en la receta de conchiglie.
¿Cuál de estas cinco te copa más? Contame en los comentarios, y si la hacés mandame una foto — me encanta ver cómo les quedan a ustedes.

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